“La metodología Montessori cambió mi forma de pensar”

“La metodología Montessori cambió mi forma de pensar”

Desde su llegada a nuestro establecimiento en 2012, Carolina Oliva, Guía de Preescolar 2 cuenta que ha visto una serie de cambios que la han ayudado a empaparse de una metodología que según comenta “me sorprende y enamora cada día”. 

Una prueba de ello, es que actualmente se encuentra cursando Maestría relacionada a este método, la que “me ha permitido conocer y entender a cabalidad el porqué de la misma”.

En ese sentido, quisimos conocer un poco más sobre su experiencia en el aula, así como también su lado más desconocido, el que dice relación con la solidaridad.

¿Qué significa para ti el poder trabajar con los niños y verlos desarrollarse?

Personalmente, lo más importante desde el punto de vista laboral sin duda es tener la posibilidad de trabajar con niños, ayudarlos a desarrollarse y apoyarlos en este proceso de crecimiento, ya que en definitiva son quienes nos llenan día a día.

Una etapa que va más allá de un simple aprendizaje, principalmente porque están en una edad en que al menos a mí, me enorgullece, especialmente porque te puedes dar cuenta de que a pesar de que transcurren los años y los recibiste cuando eran pequeños, mantienen su personalidad.

¿A qué se debe esto?

Principalmente porque nuestro colegio se caracteriza por inculcar sentimientos y valores desde los ciclos iniciales a cada uno de sus alumnos. 

¿Cómo definirías el Método Montessori?

Es una forma distinta de ver a la educación. A través de ésta, se puede trabajar desde lo concreto y más importante aún, te brinda la posibilidad de darte cuenta de cuáles son tus capacidades y desafíos.

A seis años de haber ingresado al colegio, ¿qué destacarías y qué crees que hace falta?

Hoy, me siento preparada para enfrentar el desafío que conlleva impartir la metodología Montessori. No obstante, considero necesario que todos los profesores deben estar en permanente fortalecimiento para poder llevar a cabo su labor de manera de exitosa, ya que nuestros niños no nos pueden esperar para aprender lo que tengamos que enseñarles.

Ayudando al prójimo 

Carolina no solo destaca desde el punto de vista profesional, sino que una vez que cada martes, al finalizar sus funciones en el salón, se traslada hasta la comuna de San Miguel. Lugar donde no solo comparte con amigos y amigas, sino que se va de “carrete”.

Proceso que cumple casi de manera sagrada desde hace ocho años y en los que forma parte del “Carrete con Cristo”, agrupación ligada al ámbito social en la que realizan visitas a personas en situación de calle o que viven en campamentos.

“Nuestra ayuda principalmente es la conversación. Estamos alrededor de dos o tres horas, tiempo en el que compartimos y les llevamos un plato de comida y abrigo”, expresó.

En la misma línea, sostuvo que “el hecho de poder asistir y acompañarlos, personalmente me entrega una satisfacción única, ya que desde que comencé a participar a la actualidad, logré cambiar mi forma de ver las cosas. Antes me preocupaba de lo material, mientras que hoy, veo y pienso de manera diferente”.

“Cada martes, cuando llegamos no están esperando para contarnos una anécdota. Con esto, te das cuenta de que más allá de lo que puedas entregarles, la mayoría de las veces solo quieren ser escuchados”, manifestó.

En relación a esto último, enfatizó que “lamentablemente, vivimos en una burbuja que no nos deja ver más allá, lo que sin duda no es bueno, principalmente porque no sabemos lo que es pasar hambre o frío. Ante esto, debemos tener capacidad de recapacitar y ser capaces de valorar cada una de las cosas que tenemos”.

“Siempre es bueno estar ligados a temas sociales, en especial si a través de esto podemos entregar cariño y/o comprensión, poniéndonos en su lugar aunque sea por un momento, ya que de esta forma, tendremos la oportunidad de al menos, entender el dolor y desazón que sufren a diario”, concluyó.