La importancia de incentivar la lectura en los niños desde un enfoque Montessori

La importancia de incentivar la lectura en los niños desde un enfoque Montessori

Por Mª Rosario Barrios, Guía 4º Básico Colegio Rayen Mahuida Montessori.

Resulta fundamental considerar el ambiente como parte central de la estimulación temprana para propiciar un buen aprendizaje desde el comienzo de la vida del ser humano. El niño tiene la capacidad interna de encarnar, absorber todo aquello que forma parte de su entorno social y cultural. Tiene la posibilidad de evolucionar íntegramente a medida que va creciendo, pero para ello es fundamental propiciar un ambiente adecuado que le permita potenciar dichas habilidades intrínsecas.

La plasticidad de la mente tiene cualidades y una capacidad especial que se presenta entre los 0 y 6 años de vida. En esta fase, la mente absorbe comparativamente más a la de un adulto, ya que le permite aprender sin esfuerzo, con entusiasmo, mediante una asimilación inconsciente de los conocimientos. 

Este periodo se puede subdividir en dos etapas, la primera de 0 a 3 años en el cual descubrirá y adquirirá el lenguaje, el orden, el equilibrio y el movimiento; comenzará a caminar y a decir sus primeras palabras. Posteriormente de 3 a 6 años la mente absorbente será consciente y comenzará a organizar los conocimientos previamente adquiridos entre los 0 a 3 años de vida.

Por ello, el rol del adulto se debe basar en la promoción de espacios y ambientes que brinden la riqueza y seguridad para que pueda desenvolverse y desarrollarse, los cuales se pueden considerar en el hogar, para fomentar la lectura en los niños. 

En esta etapa, el niño quiere saber el nombre de todo, necesita palabras. A los cinco años, se da el periodo de decodificarlas, llevándolo a la habilidad para leer. Primero descifran y luego interpretan lo que leen. El lenguaje escrito es la traducción literal del lenguaje hablado. Los dos lenguajes se desarrollan paralelamente.  Tal como menciona Montessori M. (1982) “el lenguaje es un verdadero secreto, que una vez descubierto, aumenta una riqueza adquirida; permite a la mano apoderarse de un trabajo vital, casi inconsciente como el lenguaje hablado, creando otro lenguaje, que lo refleja en todas sus particularidades, es así como participa la mente y la mano”. 

Por tanto, crear un rincón de lectura Montessori, no implica solo tener como mínimo libros, sino que existen otros elementos fundamentales que deben estar presentes. 

Lo primero es considerar que si nos encontramos con niños menores de 6 años podamos proporcionar cuentos reales, alejados de la fantasía, ya que la pedagogía Montessori sobre los cuentos, es contraria a los relatos de hadas donde aparecen personajes que no son reales, o que tienen características alejadas de la realidad (animales que hablan, que se comportan como humanos, viven en mundos inexistentes), ya que aún no son capaces de discriminar la ficción y  dañaremos su percepción de la realidad, que es la que hay que reforzar en los primeros años. En cambio, los niños mayores de 6 años ya están preparados para acceder a la fantasía que nos dispone la literatura.  

Sin embargo, es necesario recordar que a los niños hay que educarles en la realidad, por ejemplo, los libros con más dibujos realistas son mejores para ayudar a los niños a aprender, ya que en general, cuanto más se expone a los niños a libros antropomorfos (animales y objetos con habilidades humanas) tanto más se confunden acerca de las propiedades de animales y objetos reales. 

El mundo real es tan maravilloso y sorprendente en sí mismo. Fomentemos en los niños una curiosidad hacia el mundo real, no hacia el mundo de sueños de otras personas o de los adultos.

Estas consideraciones permitirán un desarrollo de lenguaje tanto a nivel comprensivo como expresivo, una ampliación de conocimiento y una comprensión del mundo y de nuestro mundo interno. 

Recordando además que la lectura brinda la oportunidad de compartir y reconocernos, el conocer nuestros gustos y el de otros.

Por último, cabe destacar que la lectura no es un acto que deba ser impuesto, por ello la importancia de contagiar la lectura y de proporcionar un espacio que permita al niño sentirse cómodo y seguro. A eso me refería, en un principio, con los elementos que son necesarios considerar en estos espacios, tales como los asientos o superficies donde se realizará la lectura, los refugios y la iluminación.

Es sustancial considerar un lugar cómodo para leer que puede ser de diferentes formas: mesa y una silla de su tamaño para leer apoyados, alfombra para leer recostados que les aporte calidez, sofás o sillones infantiles para sentarse cómodamente, cojines grandes o puffs para poder moverlos fácilmente. Y, para almacenar y disponer los libros hay muchas opciones: estanterías, canastas, cajas, entre otras, las que deben cumplir algunos requisitos:

Deben ser seguras y accesibles, es decir, apropiadas a la altura del niño para que sea capaz de tomar los libros por sí mismo cuando quiera. De este modo, potenciamos su autonomía. Lo ideal es que se ubiquen en una zona común de la casa para no tenga que abandonar al resto de la familia para irse a leer, ya que muchos pueden renunciar a una actividad que les gusta por el simple hecho de estar apartados de los familiares. Pueden compartir la zona con otros juguetes o juegos relacionados con la lectura. Deben ser entendidas como un juguete más, y, por tanto, algo divertido. De esta manera conseguiremos que los niños amen la lectura.