Música: gestora de conocimiento y expresión cultural

Por Claudio Moreno, Profesor de Música del Colegio Rayen Mahuida Montessori.

A menudo podemos observar que la gente habla de un gusto por la música, pero como un medio para un fin, ya sea recreativo, socializador, ambientador e incluso incitador para diferentes actividades como el deporte o incluso las compras. 

Sin embago, los verdaderos beneficios de la música como disciplina se alcanzan a la hora de estudiarla, de intentar pensar en qué se basó el compositor para tocar de esa manera y mezclar la lógica matemática que esta conlleva con la subjetividad de las emociones y lograr que nuestro cerebro trabaje al mismo tiempo estas dos áreas.

Información que nos insta a centrarnos un poco más en la importancia que tiene y se le debe dar a la música como gestora de conocimiento, sus beneficios y por ende, la seriedad que debemos añadir a la hora de estudiarla.

En ese ámbito, quiero destacar a Evelyn Glennie, quien es considerada como una de las mejores percusionistas del mundo, pese a que los 12 perdió la audición. 

Cabe mencionar que cuando un sentido se suprime a consecuencia de un trauma o alguna enfermedad, el cerebro es capaz de modificar sus conexiones para poder restituir la funcionalidad e independencia. Tal es el caso de los no videntes, quienes prácticamente pueden “ver” con el oído y el tacto. 

No obstante, un niño que nunca fue expuesto al estudio musical es probable que tenga habilidades no desarrolladas e incluso algunas otras casi atrofiadas. Esto, debido a que el constante ejercicio de lateralidad que se genera al tocar un instrumento con ambas manos es un desarrollo muy potente para nuestro cerebro.

El uso de la percusión corporal es una herramienta que ocupo mucho a la hora de ayudarles a comprender los ritmos a los alumnos, principalmente porque ver un ritmo en un papel es muy diferente a ejecutarlo con un instrumento y preocuparse del sonido, de atinarle a las notas, de afinarlo, de entrar precisamente en el ritmo, y por ende, de no fallarle al grupo con el que estás tocando e incluso de poder disfrutar todo esta situación de presión. 

Muchos chicos no logran disfrutar la música solo por la visión menospreciativa que se le ha dado en la cultura actual, ya que se disfruta cuando se trabaja en ella, se practica diariamente, permitiendo desenmarañar este enredo de notas. En otras palabras, se conecta con el sentimiento de la composición y se logra cuadrar la interpretación con la satisfacción de haber realizado todo lo anterior con el mejor de tus esfuerzos. 

Finalmente ahí es cuando el cerebro se permite modificar y escuchar con el cuerpo, ver con las manos, tocar con el corazón, controlar el ansia, tolerar la frustración, botar un mal momento, perder el rechazo a la repetición, conocer el valor del error-consciente y cosas tan extrañas como respirar con el instrumento.

Ante esto, solo me resta invitarlos a a experimentar la música de la forma que yo la conozco y les aseguro que no se arrepentirán de haberlo hecho.